Category "Zona familiar"

21Mar2018

8 preguntas clave para saber si tu hijo tiene adicción a las pantallas

Si te preguntaran… ¿sabrías detectar en tu hijo una adicción a los videojuegos?, puede que respondas: ¡claro! Si te preguntaran… ¿y cómo?, seguramente responderías… ¡pues por el tiempo que le dedique a ellos! Y ahí está el error. Tendemos a pensar que la adicción de los niños a las pantallas está relacionado con el tiempo que pasan delante de ellas, y olvidamos que nosotros, nuestra generación (ahora padres), pasábamos horas y horas delante de la televisión (cuando todavía no teníamos tantas pantallas, claro), y que ahora como padres dedicamos más de dos horas al día a tablet y smartphone.

 

Pero entonces, ¿cómo saber si el tiempo que mi hijo pasa delante de las pantallas le está generando una adicción? De esta forma: descubre el truco para saber si tu hijo tiene adicción a los videojuegos o a la tablet. Estas son las 8 preguntas clave para saber si tu hijo tiene adicción a las pantallas.

Estas son las 8 preguntas clave para saber si tu hijo tiene adicción a las pantallas

El truco para saber si un niño siente demasiada dependencia por las pantallas lo encontramos en un reciente estudio elaborado por La Asociación Americana de Psicología (Apa-Psycnet) en donde se destacan ciertos signos de alerta que los padres deben tener en cuenta. Lo importante es detectarlos a tiempo. Lo sabremos contestando a estas preguntas (los psicólogos que realizaron el estudio se las plantearon a más de 200 padres y madres):
1. ¿Ha perdido su hijo el interés por actividades que no sean pantallas?

2. ¿Tienen problemas para dejar de jugar o consultar el móvil?

3. ¿Está pensando en su actividad preferida (videojuegos, tablet…) todo el tiempo?

4. ¿Es lo único que los pone de buen humor y se enoja de forma irracional cuando se ve obligados a apagar o desconectar?

5. ¿Su uso aumenta con el tiempo?

6. ¿Se escabullen o miente para usar pantallas?

7. ¿Interfiere con las actividades familiares?

8. ¿Causa problemas para otros miembros de la familia?

A todo esto debes añadir el tiempo que tu hijo pasa delante de las pantallas a la semana (o al día). Es válido para niños entre 4 y 11 años.

Para saber qué nivel de dependencia tiene tu hijo por tablet o videojuegos, suma las respuestas afirmativas y valora también el tiempo que tu hijo pasa delante de las pantallas. A partir de ahí reflexiona sobre la dependencia de tu hijo con tablet, smartphone o videojuegos. Si respondes sí a todas las preguntas, es evidente que tu hijo tiene un claro problema de dependencia.

¿Es o no es una adicción la dependencia de los niños a las pantallas?

Sin embargo, este mismo estudio pone en duda la palabra ‘adicción a las pantallas’. Aseguran que no está claro que esto sea una adicción, como sí lo son muchas otras que generan riesgos en la salud física y psicológica de la persona. El alcohol, el tabaco, la droga, crea adicción, por ciertos ingredientes que generan en el cuerpo una necesidad imperiosa de volver a consumirlos. Pero…. ¿los videojuegos? ¿Las pantallas? No es algo que se consuma de forma física. No son ingredientes que entran en contacto con nuestro cerebro. Es tal vez una dependencia ‘emocional’, no física.

Dentro de este estudio, los psicólogos entrecomillan la palabra ‘adicción’. En otras ocasiones prefieren utilizar el término ‘uso problemático’, en la medida en el que esa dependencia puede afectar sobre todo a la conducta del niño y a su relación con los demás.

Sea adicción o uso problemático, recuerda que a partir de 2018, la adicción o dependencia a los videojuegos pasa a catalogarse como enfermedad según la Organización Mundial de la Salud, quien ya se ha encargado de modificar su lista de enfermedades para acoger a esta reciente problema que puede llegar a afectar a un niño o adolescente a nivel emocional, de la conducta y psicológico (e incluso, en casos más severos, físicos).

Y recuerda que los videojuegos y las nuevas tecnologías no son malos: solo lo es el uso incorrecto que se hacen de ellos. Estas preguntas, por cierto, también serían válidas para los padres.

Font: www.guiainfantil.com
Estefanía Esteban

18Mar2018

Niños malcriados

Criar a un hijo no es fácil, educar a un niño tampoco. Cuando no se hace bien las consecuencias son niños malcriados con un carácter horrible, sin capacidad para gestionar sus emociones y, en general, maleducados.

Cuando hablamos de niños maleducados o malcriados debemos centrar la atención en las personas encargadas de su educación y su crianza, no en el niño en sí. Los niños son lienzos en blanco y van dibujando sus personalidades, hábitos, gustos y creencias con la base sólida que supone, o debería suponer, lo que los adultos responsables de su educación y crianza van haciendo y en las decisiones que ellos van tomando en lo referente al pequeño.

Muchas veces, y con la mejor de las intenciones siempre, cometemos errores en la educación de los niños que tienen consecuencias claras en su crianza. Es decir, nos autosaboteamos sin darnos cuenta y mandamos señales contradictorias al niño que, ante las distintas señales, acaba hecho un lío y, como consecuencia, actúa como le apetece sin tener una guía de comportamiento al sentir que ha carecido de ella, pese a que nosotros considerásemos que habíamos sido claros con la forma de actuar que esperábamos o queríamos de él.

Los niños pueden ser más o menos activos, más o menos trastos, con ideas más o menos locas, más o menos brutos pero, en general, un niño sano lo es todo y nada a la vez y es labor de padre el encauzar su energía de la manera adecuada, así como dotarle de herramientas que le permitan gestionar sus emociones y, también, una guía sobre comportamiento para que el niño sepa cómo deben comportarse y de qué manera dependiendo del lugar y la gente de su alrededor.

Sin embargo, cuando vemos un niño que pega, contesta o se pasa el día entero molestando a sus hermanos, amigos, padres… no nos damos cuenta de que el problema es de base, de la base educativa del pequeño, y que de poco sirve una regañina puntual si no se ataca el problema desde la raíz.

Dicho esto, es normal cometer errores, no somos máquinas perfectas y debemos adaptar la forma de educar a la personalidad de cada hijo, con lo que supone que, irremediablemente, nos vamos a equivocar en muchas cosas. Al final, lo que debemos tener en cuenta siempre es la necesidad de aplicar, con disciplina y coherencia, normas y estrategias educativas, evitando caer en errores comunes como los que os detallamos a continuación.

No regañes en público

Siempre hay que llamar la atención en el momento si estamos ante una situación de peligro, como cuando van corriendo por la calle sin mirar o empujan a otro niño hacia la carretera sin darse cuenta del peligro que conlleva. Sin embargo, hay que evitar regañar o disciplinar al niño delante de la gente. Cuando lo haces, ellos están más centrados en las personas de alrededor que pueden estar escuchando la regañina que en lo que les estás tratando de enseñar.

Cuando haya que llamar la atención al niño deberemos hacerlo en privado, en un sitio donde podamos hablar de lo que ha pasado sin que nadie nos oiga o vea. Si no podemos encontrar un lugar adecuado en el momento, entonces es mejor que brevemente les llamemos la atención y decirle que hablaremos después en casa. Y hacerlo, nunca olvidar que hemos dicho que lo hablaríamos más tarde.

No escatimes con las instrucciones

Le has dicho un millón de veces que no deje su chaqueta tirada en el suelo, así que ¿por qué sigue haciéndolo? Lo creas o no, probablemente no comprenda realmente lo que le estás pidiendo, después de todo, cuando le pides que se ‘comporte bien’ implica diferentes cosas dependiendo de si estamos en el parque, en el cine, cenando, en casa de los abuelos o en la de algún amigo. Por eso debemos hacer las instrucciones lo más específicas posibles, dile a tu hijo lo que debe hacer o lo que esperas que haga, por ejemplo, recuperando la situación anterior, deberíamos decir: “Por favor, cuelga tu chaqueta en el perchero cuando llegues a casa”, en lugar de lo que no quieres que haga: “no tires tus cosas al suelo”.

Sobornar al niño para evitar rabietas o conseguir algo rápidamente


Puede que te sientas tentado, de vez en cuando, con sobornar a tu hijo para cortar una rabieta o para que haga algo con rapidez. Esta estrategia funciona en el momento pero tiene consecuencias a largo plazo porque lo que estás haciendo es premiar un mal comportamiento, así que luego no te sorprendas si tiene rabietas simplemente para conseguir lo que quiere.

Los niños necesitan darse cuenta de que comportarse bien, ya sea esperar pacientemente en una cola del supermercado o ser amable con un amigo o hermano, no tiene un premio, sino que simplemente así es como se espera que se porten.

Desatender el hambre y la alimentación del niño

No puedes esperar que el niño se comporte bien si tiene hambre, ¡nadie puede!

El hambre dificulta la concentración y hace que los niños se porten peor. Los niños necesitan alimentarse bien para poder centrarse y escuchar. Por eso si ves que se porta mal es mejor que actúes de la siguiente manera: “He visto que le has quitado de las manos el juguete a tu hermano. Tienes hambre, ¿no es así? Hablaremos de lo que has hecho después de tomar la merienda”.

Esto es aplicable también cuando el niño tiene sueño (o cuando te pasa a ti, con hambre o sueño podemos excedernos o actuar con impaciencia con el niño).

Dar discursos y argumentos demasiado largos


Por supuesto que debes explicar a tu hijo porqué derramar agua sobre el perro ha estado mal pero sus travesuras no requieren de una conferencia de 40 minutos, además, probablemente te deje de escuchar a las dos frases. En su lugar explica brevemente por qué empapar al perro no ha estado bien y deja claro que no debe hacerlo de nuevo.

Volverse loco


Es difícil mantenerse tranquilo cuando el niño acaba de tirar por el wc tu reloj favorito pero gritar elimina la posibilidad de llegar a tu hijo. Los niños no pueden absorber lecciones cuando se les grita o se cierran en banda o se vuelven locos contigo y acaban también gritando. La mejor opción es hablar siempre con tranquilidad pero explicando qué no nos ha gustado y haciendo saber al niño que si continúa así o responde con gritos tendrá una consecuencia a la que deberá atenerse.

Tomarse las cosas como algo personal


Las razones para actuar de los niños son múltiples y muy variadas, no tienen autocontrol y aprenden a base de poner a prueba los límites. Necesitan tu atención para su desarrollo, no lo están haciendo porque no te quieran o no les gustes, simplemente están explorando cómo conseguir lo que quieren o de qué manera, ya sea esto cariño, helado o 5 minutos más de juego.

Si te tomas estas cosas a lo personal no te saldrá ser cariñoso y tendrá consecuencias en vuestro vínculo afectivo. Continúa dándole besos y abrazos pero hazle saber que, de la misma manera que tú no faltas al respeto a tu hijo, no permitirás que él te lo falte a ti.

Avergonzar o comparar al niño

 

Avergonzar al niño o compararlo con hermanos u otros peques nunca es una práctica educativa buena. Esto hace al niño sentirse resentido hacia el otro compañero e impide que pueda mejorar en su comportamiento. La disciplina se debe aplicar centrándonos en lo que cada niño hace bien y no en comparar actitudes, cuando lo hacemos de esta manera los niños mejoran sus actitudes y aptitudes y se relacionan con positivismo con los demás.

Sobrepasarse


Es fácil exagerar cuando estás enfadado o decepcionado con tu hijo pero para que la disciplina que aplicas sea efectiva el castigo o consecuencia debe ser proporcional a lo que han hecho, no al nivel de frustración que tú sientes. Cuando te sobrepasas con el castigo impuesto no solo estás siendo injusto sino que, además, presenta un desafío enorme llevarlos a cabo.

Para evitar castigos exagerados es bueno establecer unas reglas en casa con consecuencias lógicas si no se cumplen, así ellos sabrán qué pasará si las pasan por alto. Por ejemplo, hazle saber a tu hijo que si no vacía el lavavajillas cuando se le pide deberá hacerlo siempre antes de ver su serie favorita en la tele o la tablet.

Pasar cosas por alto

Que las normas se cumplan solo esporádicamente enseña a tu hijo que no es importante romperlas porque no hay grandes consecuencias. La inconsistencia hace sentir al niño que realmente tú no estás a cargo lo que les genera confusión. Si dejas que te dé una patada por diversión cuando estáis jugando para él implicará que también lo puede hacer cuando se enfada. Evita caer en esta trampa reconsiderando tus expectativas regularmente y cuando tu hijo no lo cumpla hazle saber que te has dado cuenta y aplica la consecuencia acordada para que entienda que todo acto tiene su consecuencia.

Font: www.serpadres.es
Bárbara de la Macorra

16Mar2018

Durante la niñez los niños se pelean, en muchas ocasiones se enfadan e incluso se llegan a insultar. No se trata de que esas conductas queden impunes o que no tengan consecuencias, pero tampoco se pueden confundirlas con el bullying. Para hablar de bullyng, tiene que haber un acoso continuado en el tiempo de un niño hacía otro. No se trata de una pelea puntual, normalmente, el agresor tiene un comportamiento provocador y de intimidación permanente.

Detectar si el niño sufre bullying

El bullying puede ser sexual, cuando existe un asedio, inducción y abuso sexual; puede tratarse de una exclusión social cuando se ignora, se aísla y se excluye al otro; puede ser psicológico, cuando existe una persecución, intimidación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas al otro; y puede ser físico, cuando se golpea, empuja o se organiza una paliza al acosado.

El acoso escolar tiene como escenario los centros educativos. Como se trata, en su mayoría, de un acoso invisible para los adultos, los profesores difícilmente tendrán conocimiento de lo que está sucediendo a través de los padres. El agresor acosa a la víctima en los baños, en los pasillos, en el comedor, en el patio, reservando sus acciones durante la ausencia de mayores. En algunos casos, el acoso sobrepasa las paredes del colegio, pasando a ser telefónico e incluso por correo electrónico.

Es importante que los padres mantengan siempre una comunicación abierta y positiva con sus hijos, y con el colegio, de esta forma, conseguiremos que los niños se sientan más seguros y puedan contar a sus adultos de referencia lo que les está pasando.

No obstante, conviene que estemos atentos si detectamos algunas señales en el niño:

1. Cambios en su comportamiento.

2. Cambios de humor, tristeza o irritabilidad.

3. Trastorno en el sueño. Que le cuesta más dormir y suele tener pesadillas.

4. Cambios en los hábitos alimentarios: comen compulsivamente, o les falta el apetito

5. Presentan síntomas psicosomáticos. Frecuentemente tienen dolores de tipo somático como dolor de cabeza o de tripa sin una causa orgánica que lo justifique.

6. Presentan señales físicas. Vigilemos en el caso de que aparezca de forma frecuente con golpes, o rasguños y diga que se ha caído.

7. Rechazo continuado al colegio. Cuando verbalice que no quiere ir al colegio, una y otra vez, especialmente en las tardes de los domingos.

8. Presenta problemas para relacionarse y se aísla. El niño protesta para no acudir a las excursiones o visitas culturales, no quiere relacionarse con sus compañeros y quiere ir acompañado a la entrada y a la salida del colegio.

9. Cambios en su rendimiento escolar. El niño puede empezar a desinteresarse por los estudios. Le faltará no solo interés como también concentración y atención.

Actitud de los padres frente al acoso escolar de su hijo

Si hemos detectado que nuestro hijo es víctima de acoso, lo primero de todo es no culpabilizarle ni a él ni a nosotros mismos, eso no implica ser peores padres. Es importante que el niño se sienta seguro y confiado en su casa, que haya un buen clima de confianza donde pueda desahogarse y contar que le pasa.

Otro paso fundamental será hablar con el colegio, en ocasiones pueden ignorar lo que ocurre porque las agresiones se llevan a cabo en ausencia del adulto.

Es importante que el niño cuente con habilidades sociales y con recursos, no solo enfocados a defenderse, sino a mostrarse más seguro. Que aprenda a ser asertivo, a ser capaz de decir lo que el quiere, lo que el piensa, sin imponérselo a los demás, y sabiendo que su opinión es tan válida como la de los demás.

Que aprenda a ignorar al agresor, que no le demuestre que le afecta llorando o enfadándose, sino que le pueda responder con tranquilidad y firmeza, diciéndole por ejemplo: “No, eso es sólo lo que tú piensas”.

Que sepa que no está solo y que siempre puede pedir ayuda.

www.guiainfantil.com
Silvia Álava Sordo-Psicóloga

15Mar2018

Ay… la hora de irse a dormir. ¡Lo que nos cuesta a los padres mandarles a la cama! Que si un ratito más de juego, que si un cuento, que si una canción… y el tiempo va pasando. Al final, aunque intentes acostarles a las 21 horas, terminan durmiendo a las 22.30 horas. No hay remedio.

Muchas veces me he planteado si no será demasiado tarde. O si tal vez yo insisto en acostarles demasiado pronto. Y aunque sé que cada niños es un mundo y no todos necesitan dormir exactamente lo mismo, he conseguido averiguar mediante diferentes expertos en la materia, cuántas horas deben dormir los niños según su edad. Y lo mejor de todo: a qué hora deben acostarse los niños en edad escolar según su edad.

Tabla para saber a qué hora deben acostarse los niños para ir a la escuela según su edad
A qué hora deben acostarse

No todos los niños necesitan dormir lo mismo. Depende de muchos factores. Uno de ellos, por supuesto, es la edad. Así, mientras que un bebé de 18 meses necesita dormir unas 14 horas, a un niño de 10 años le bastan con 9 horas. A partir de este dato, y de la hora a la que se tenga que despertar tu hijo, hemos elaborado una tabla orientativa para padres con dudas sobre cuál es la mejor hora para mandar a su hijo a dormir. Está basada en una tabla que en su día hizo pública el colegio Wilson Elementary School de Kenosha (Wisconsin, EEUU):

– Cinco años: Si tu hijo tiene 5 años, comienza la primera etapa escolar en primaria. Muchos cambios. En los primeros días tal vez esté más nervioso y caiga rendido mucho antes que de costumbre. O al revés… por los nervios no consiga dormir y tengas que ayudarle. Si se levanta muy temprano, a las 6 de la mañana, deberá acostarse a las 18.45 horas, o las 6.45 p.m, como prefieras. Sí, parece un imposible, es muy temprano, pero es la única forma de asegurarte de que duerme lo que debe. Si se levanta más tarde, a las 8, por ejemplo, bastará con que se acueste a las 20.30 horas.

– Seis años: A los 6 años, necesita quince minutos menos de sueño. Si tu hijo se levanta a las 7.30 horas de la mañana para ir al colegio, puede irse a dormir a las 20.30 horas.

– Siete años: Con siete años tu hijo necesita casi 11 horas de sueño para rendir de forma adecuada en el colegio. Intenta que duerma más de 10 horas. Aunque recuerda, que luego la actividad de cada niño durante el día es diferente, y sus necesidades de descanso, también. No te agobies si tu hijo con siete años no duerme más de 10 horas. Si le ves activo y feliz… ¡estará bien!

– Ocho años: Según los expertos, a esta edad los niños pueden dormir 10 horas y media. Pero mucho duermen menos. Siempre nos basamos en un promedio. Si tu hijo de ocho años se tiene que levantar muy temprano para ir al colegio (pongamos que a las 6.30 am), tendrá que irse a dormir a las 20 horas o 8 p.m.

– Nueve años: A partir de esta edad los niños ya necesitan menos horas de sueño, y eso que las exigencias académicas aumentan. Aún así, sigue siendo recomendable que duerman al menos 10 horas. ¡Haz el cálculo!

– Diez años: Sí, la edad en la que ya empiezan a sentirse ‘mayores’, también exigirán acostarse más tarde. Sin embargo, siguen necesitando cerca de 10 horas de sueño. Si tu hijo de 10 años se levanta a las 7 am para ir al colegio, debería ir a dormir a las 21 horas.

– Once y doce años: Ahora sí, tu hijo ya no necesita cumplir de forma rigurosa con esas 10 horas de sueño. Pero sí deben dormir más de 8 horas. Puede que con 9 horas de sueño les baste.

Ten en cuenta de que esta tabla tal vez te parezca irreal. En realidad, sería lo ideal, pero basta con que nos ‘acerquemos’ a las horas de sueño recomendables. Estas son entre 9 y 11 horas como mínimo para niños de entre 5 y 11 años. Si notas que tu hijo presenta síntomas de falta de sueño (somnolencia durante el día, excesivo cansancio, problemas de concentración…), revisa sus horarios para ir a la cama.

www.guiainfantil.com

Estefanía Esteban

1Feb2018

TÍTOL: YO NO QUIERO SER PRINCESA
AUTOR: ANITA DE ARBUÉS
EDITORIAL: UNO EDITORIAL
EDAT RECOMANADA: A PARTIR DE 3 ANYS
SINOPSI: Una nena fora del comú, que mostra com pot ser d’ avorrit ser una princesa i el divertit que és ser “una nena normal i corrent.
On s’ha vist una princesa que no vol ser princesa? En aquest
llibre! Una nena consentida que està cansada que li compleixin tots els seus capritxos, que sap el que vol ser… o millor dit, el que no vol
ser perquè cada vegada que li fan aquesta pregunta, ella respon: Qualsevolcosa menys una princesa!

1Feb2018

TÍTOL: LA NIÑA QUE NUNCA COMETÍA ERRORES
AUTOR: MARK PETT
EDITORIAL: OBELISCO
EDAT RECOMANADA: A PARTIR DE 6 ANYS
SINOPSI: La nena que mai cometia errors és una lectura obligatòria ara qualsevol jove, o no tan jove, perfeccionista. Beatriz Nuncafalla és perfectament imperfecta “. És una nena de nou anys que mai -ni una sola vegada! – ha comès un error. Mai oblida els seus deures de matemàtiques, mai du mitjons desaparellats i sempre és la guanyadora de l’espectacle anual de talents que fan a l’escola. De fet, Beatriz té el rècord de perfecció a la seva ciutat, on la coneixen com “la nena que mai cometia errors”. la vida de Beatriz discorre amb tranquil·litat fins que passa el impensable: comet el seu primer error. I davant de tot el món! “

21Ene2018

TÍTOL: ABRAZOS PARA TI
AUTOR: PHILLIS GERSHATOR
EDITORIAL: CORIMBO
EDAT RECOMANADA:  A PARTIR DE 6 ANYS
SINOPSI: Quan és el moment per a una abraçada? A totes hores! Una abraçada a temps, cau de meravella … Dóna una agradable sensació de benestar. Aquest popular llibre il·lustrat mostra als nens que, al llarg del dia, es pot ser generós amb l’amor. Una abraçada afectuosa, en aquest dolç conte rimat, marca les hores i no les manetes del rellotge. Des del moment en què el conillet es desperta al matí fins que surti la lluna i brillin les estrelles, cada hora inclourà una càlida abraçada. A les dues o a les vuit? Encara que plogui o nevi?

ABRAÇADES D'OS!

 

10Ene2018

TÍTOL: GUJI GUJI
AUTOR: CHIH-YUAN CHEN
EDITORIAL: THULE
EDAT RECOMANADA: A PARTIR DE 6 ANYS
SINOPSI: Per un atzar de la natura, un ou de cocodril va a parar a un niu d’ànecs. Quan els ous eclosionen, d’ell neix Guyi Guyi. És diferent als altres ànecs, però mare Pota els vol a tots igual i ensenya a Guyi Guyi a bussejar i a caminar tentinejant. És tan feliç que no s’adona del diferent que és dels seus germans, se sent un ànec més.Fins que un dia tres cocodrils li revelen que és un d’ells i que els cocodrils mengen ànecs. No només això, a més apel·len a la seva consciència d’espècie perquè els ajudi a atrapar a la seva família i així poder devorar-la. Guyi Guyi es veu immers en un complicat dilema: ser fidel a la seva espècie o la seva família. Finalment, gràcies a un astut ardit, tot es resoldrà com els nins lectors esperen i Guyi Guyi assumeix la seva veritable identitat, esdevenint un cocopato cada dia més feliç i més fort.

10Ene2018

TÍTOL: POLLOSAURIO
AUTOR: DANI PADRON
EDITORIAL: JAGUAR
EDAT RECOMANADA: A PARTIR DE 3 ANYS
SINOPSI: Quan el pollet Llito es va convertir en un autèntic Pollosaurio, es va sentir segur i feliç. Però això no sempre havia estat així … Conte per tractar l’assetjament escolar.

9Ene2018

Les festes de Sant Antoni se celebren entorn al dia 17 de gener a gran part dels municipis de Mallorca.

Un dels llocs on la festa se celebra amb més força és sa Pobla. Els preparatius comencen amb la sortida a la possessió de sa Llebre on la tradició diu que s’ha de recollir llenya per a les fogueres que escalfaran la revetlla de Sant Antoni, la nit bruixa dels dimonis i les “ximbombades”. Programa de festes de Sa Pobla.

Les festes de Sant Antoni que se celebren a Artà també són molt conegudes pel seu caràcter popular i tradicional. El dia 16 de gener, aproximadament a les vuit del matí, s’inicia “és Berenar”, amb xocolata i ensaïmades a casa del Obrer Major. Després, els músics, que ja han degustat el moscatell i el “mesclat”, inicien un cercaviles per tot el poble, acompanyats pels dimonis, símbols de la maldat i temptació humana. A la tarda, es llegeixen fragments de la vida del Sant i es canta “El Elogi”. Finalment, a la nit, entorn a les fogueres es reuneixen cantadores que animen la vetllada amb gloses, moltes d’elles amb un clar contingut eròtic i escatológic. Tot està ben vist en aquesta nit de foc i dimonis!

El plat fort de les festes de Sant Antoni a Pollença és el dia 17. Al matí se celebrés la tradicional processó i benedicció d’animals i poc després té lloc la sortida a buscar el Pi a Ternelles, amb acompanyament de Xeremiers. Després del menjar en la possessió de Ternelles, els veïns porten el Pi fins a la Plaça Vella. Allí es col·loca verticalment i els joves del poble intentaran pujar els 20 metres que sol mesurar el pal. Programa de festes Pollença.

La celebració de les festes de Sant Antoni, també és una tradició molt arrelada a Muro, especialment les “beneïdes” de Sant Antoni que tenen lloc a la tarda del dia 17 de gener, i les festes també són molt viscudes a Alaró, Manacor i Capdepera. Programa de festes de MuroPrograma de festes d’AlaróPrograma de festes d’Algaida.