Category "Zona familiar"

16Jul2018

                            ¿Qué es la dermatitis atópica?

En Saber Vivir se ha hablado de la dermatitis atópica, la enfermedad dermatológica más frecuente en la infancia. También hubo espacio para hablar de las meningitis y de la medida más eficaz para prevenirlas ¿Queréis conocerla?

La dermatitis atópica, popularmente llamada eccema, es la enfermedad crónica de la piel más frecuente de la infancia. Alrededor de un 10% de los niños la padecerán en algún momento de su infancia.

Se caracteriza por placas de piel enrojecida (inflamación), intenso picor y piel seca que cursa en brotes intercalado por periodos de tiempo sin síntomas.

¿A qué edades afecta fundamentalmente?

Es una enfermedad propia de la infancia. Generalmente comienzan a los 2 meses de vida. Un 60% de los niños tendrán síntomas antes del año y solamente un 10% de ellos continuarán con la enfermedad más allá de los 7 años. Por lo que el pronóstico es bueno a pesar de alterar mucho la calidad de vida de estos niños si no se tratan adecuadamente.

Tiene un importante componente hereditario y está altamente ligado a diversas enfermedades alérgicas (rinitis, asma alérgica o sensibilización al huevo) que tu pediatra irá estudiando y vigilando.

¿Existe algún desencadenate?

En muchas ocasiones sí, y conviene identificarlos precozmente para intentar evitarlos.

Los niños con dermatitis atópica sobre todo dermatitis atópica severa que han empezado pronto, en los primeros meses de vida, tiene una probabilidad alta de sufrir alergia al huevo o a las proteínas de leche de vaca. Tu pediatra si así lo considera te derivará al alergólogo para realizar el estudio oportuno.
Con el exceso de calor y sudoración empeoran. Ponle ropa fresca y de algodón.
El estrés es un importante desencadenante, sobre todo en los adolescentes. Vigila las épocas de exámenes o cambios bruscos en su vida, puede que tenga algún brote.
Baja humedad. Los ambientes secos o los aires acondicionados o calefacciones de aire caliente empeoran de forma importante el estado de su piel.
Alergenos como los ácaros del polvo. Habrá que estar atentos porque las posibilidades de desarrollar una alergia son más altas.
Irritantes: jabones con perfumes, colonias, tejidos sintéticos.
¿Cuáles son los síntomas?

Fundamentalmente picor y creedme, es un picor muy intenso. Tan intenso que no pueden dormir, tan fuerte que no pueden evitar dejar de rascarse la piel hasta el punto de hacerse verdaderas heridas sangrantes secundarias al rascado.

Además es típico de estos niños la piel seca, muy seca.

En los lactantes aparecerán los eccemas sobre todo en mejillas aunque con el tiempo de extenderán a brazos y tórax.

Dermatitis atópica,lactante

Dermatitis atopica 2

En los niños más mayores las placas de eccema se localizarán en los pliegues:

Flexura del brazo
Flexura de las piernas, detrás de las rodillas
También en párpados, alrededor de los labios..
dermatitis atópica piernas

 

Bien, mi hijo le acaban de diagnosticar de dermatitis atópica ¿Y ahora qué?

Pues ahora se trata de saber qué tengo que hacer durante el brote y qué debo hacer entre brote y brote para evitarlos.

Es importante explicar a los padres que es una enfermedad crónica, que aunque cursa a brotes, tendremos momentos peores. Que no existen varitas mágicas ni medicaciones curativas pero que es vital cuidar la piel de su hijo para mejorar su calidad de vida. Y recordadles que en la inmensa mayoría de los niños al alcanzar los 7-8 años, desparece la enfermedad.

¿Qué podemos hacer? ¿Cuál es el tratamiento?

Más vale prevenir que curar… Medidas preventivas para espaciar los brotes:

Hidratar, hidratar, hidratar: Utilizar cremas/aceites emolientes especiales para pieles atópicas al menos dos veces al día. Cuánto más hidratada esté la piel, menos picará, menos se rascará y menos brotes tendrá.
Evitar baños largos. Mejor ducha o baño corto, no más de 5-10 minutos y no más de 3 veces a la semana. El agua empeora su piel.
Evitar agua muy caliente. Mejor templada.
Huir de perfumes y jabones con intensos perfumes. Utilizar gel de avena/parafina o aceites limpiadores (sin jabón, también llamados Syndet).
Hidratar la piel inmediatamente después de salir de la ducha con la piel aún húmeda, sin secarla, sin frotar con la toalla.
Utilizar ropa de algodón 100%. Evitar sintéticos y lanas.
Evitar abrigar en exceso, con la sudoración empeoran.
En verano: ve a la playa, báñate en el mar con tu hijo. ¡La mejoría es espectacular!
No le retires ningún alimento de la dieta sin que tu pediatra/alergólogo así te lo haya indicado. Podría ser perjudicial.
Córtale las uñas. Evitarás que se haga heridas con el rascado. Debemos estar atentos a las sobreinfecciones, al alterar la barrera cutánea con el rascado, las heridas se infectan fácilmente y es frecuente tener que recurrir a cremas antibióticas.
Y fundamental: Si tiene síntomas hay que tratarlos.

¿Qué hago durante el brote?

Si picor intenso: Antihistamínico oral. Generalmente para el picor utilizamos los antihistamínicos orales H1 que al tener cierto efecto sedante, les ayuda a conciliar el sueño y a no rascarse por las noches.
Si comienza con un brote y tiene las placas de eccema enrojecidas (inflamación), tu pediatra te indicará que empieces a aplicarle la crema o emulsión de corticoide (antinflamatorio), una o dos veces al día durante un corto espacio de tiempo.
No tengas miedo a los corticoides, a las dosis adecuadas y recomendadas por tu pediatra, no tienen efectos perjudiciales.

No tengas a tu hijo con un brote de dermatitis atópica sin tratamiento, empeorará y su calidad de vida también. Existen otros tratamientos para casos más complicados que han demostrado también su eficacia en el control de los síntomas como son el Tacrólimus o Pimecrólimus.

Me sigue haciendo gracia cuando pauto corticoides en crema a algún atópico que viene en pleno brote con un picor insoportable y su madre o su padre me dice:

¿Corticoides?? ¿¿Eso no es muy malo??
A ver, si fuese malo, si supiera que iba a empeorar o a causarle algún daño ¿Crees de verdad que te lo daría?
Confía en tu pediatra, alergólogo o dermatólogo porque no olvides que todos ellos buscamos lo mejor para tu hijo.

Dra. Lucía Galán Bertrand. Pediatra. www.luciamipediatra.com

Autora de:

Lo mejor de nuestras vidas. 11ª edición. Planeta. 2016.
Eres una madre maravillosa. 4ª edición. Planeta. 2017.
El viaje de tu vida. Planeta.

9Jun2018

Todos hemos tenido una maestra o un maestro que recordamos de manera entrañable por su ternura o su paciencia; los hubo y los habrá que no, que los recordemos por su firmeza o exigencia, pero todos tienen un denominador común, todos han sido habitantes del planeta escuela.

Son personas como tú y como yo, salvo que a ellos les exigimos un extra de autocontrol, de sobre atención con cada uno de nuestros hijos y un extra de tiempo y calma ante las exigencias del sistema. Y no, no creo que sean súper héroes ni súper villanos, son seres normales y corrientes; son madres, son padres y algunos hasta abuela o abuelo. Son de carne y hueso; sienten, sufren y padecen como cualquiera.

Los docentes también lloran de pena al decir adiós a sus alumnos: te conozco, te acompaño, te guió, te cuido, te respeto y te educo, para luego decirte adiós una y otra vez. Cambian las caras, los nombres, las historias, pero todo se repite con una cadencia de ciclos entrañables, una y otra vez.

Los docentes también lloran de dolor al saberse menospreciados o agredidos tan sólo por ejercer su trabajo, de convivir con el insulto o la falta de respeto, y a pesar de ser inmerecido, soportan la carga como si fuera parte de su mochila. Os aseguro que un docente no recibe formación específica para soportar reproches. Eso no se estudia en ninguna asignatura, eso se aprende a base de experiencias a veces muy ingratas.

Los docentes también lloran de impotencia cuando ven que no consiguen sacar de sus alumnos todo lo que saben que pueden llegar a dar; y se revuelven entre técnicas de motivación, de refuerzos imaginarios, de paciencia infinita, de inventos caseros pensados para esos alumnos que no olvidan incluso estando fuera de la escuela. Eso sí que es llevarse el trabajo a casa, pero en el alma.

Los docentes también lloran de frustración; esos noveles que llegan a las aulas queriendo comerse el mundo con tal intensidad que terminan muchas veces sin saber por qué ni cómo, pero al final es el mundo quien les ha comido a ellos. Sus expectativas más idealizadas chocan contra el muro de la rutina y del sistema, dando al traste con muchas de sus ilusiones.

Los docentes también lloran de desesperación hasta obtener una plaza definitiva, llevando siempre en la maleta el estigma de los inicios de la profesión. Aquí te toca aquí te aguantas; da igual que te venga bien o mal, que tengas hijos, proyectos o familiares que te necesiten. No importa, hay que estar disponibles, siempre disponibles.

Los docentes también lloran de amor, de alegría y satisfacción cuando cada curso sienten que su empeño ha servido para ir más allá de la didáctica académica. Cuando ven su esfuerzo en el proceso y en los resultados. Cuando en muchos casos han surgido lazos con sus alumnos o familias que traspasan de lo profesional a lo personal. Siempre hay un recuerdo especial que conecta con cada una de las personas que pasan por sus aulas. Es increíble. ¿Cómo se puede guardar tanto cariño en un sólo corazón?

Detrás de cada docente hay una historia de vida, de obstinación incluso hasta llegar a ejercer su carrera, su profesión, su decisión de vida; porque ser y dedicarse a la docencia no es una causalidad, es más bien una actitud muy premeditada.

Después de la familia directa, las educadoras y las maestras son las primeras figuras de apego de nuestros hijos fuera de casa. Con ellas se adaptan a un mundo nuevo de experiencias, de destrezas y herramientas, de fichas, de bocadillos imposibles de recomponer y de zumos desparramados sin control por el aula. Son quienes como por arte de magia adentran a nuestros hijos en el maravilloso mundo de las letras, los números, los colores y de las primeras palabras raras. Se crea entre ellos un lazo invisible trenzado a base de normas, sonrisas y mucha complicidad.

Los días viajan en el tiempo llevando la práctica docente como referente una mañana tras otra, tragando saliva, dolor de garganta, tirando del “buenos días con alegría” como si nunca les pasara nada, como si algo sobre humano les hubiera inmunizado de las penas propias y ajenas… y nada más lejos de la realidad. Soportan lo insoportable incluso a veces más allá de lo razonable, pero sólo son personas, sólo eso.

Nunca olvidemos de dónde venimos ni a quiénes debemos lo mucho que hoy somos y sabemos; porque todo lo que se enseña con cariño se conserva en la retina de los buenos recuerdos.

Gracias Docentes, hoy queremos que vuestras lágrimas sean también nuestras.

No es magia, es educación.

Luis Aretio

26May2018

Son las cinco de la tarde y los colegios cierran sus puertas. Ha llegado la hora de ir al parque. O a merendar a una cafetería. La escena se repite cada día: padres, madres y otros cuidadores pegados al móvil mientras los críos miran al cielo, se columpian, llenan cubos de tierra o juegan a la pelota. Si el pequeño intenta hablar con el adulto, este comparte su tiempo entre la pantalla y su hijo. ¿Es un gesto inocente y sin consecuencias? No. Los expertos advierten: cuando los niños se conviertan en adolescentes, ¿con qué autoridad les vamos a decir que no se pasen todo el día mirando una pantalla?

El pedagogo Gregorio Luri insiste en que el principal órgano educativo no es el oído sino el ojo. “Los niños aprenden con el ejemplo que ven en las personas que consideran valiosas, como sus padres. Da igual lo que estos les digan, lo importante es lo que ven los chavales”.

Luri explica que en la sociedad del siglo XXI no somos conscientes de la importancia de educar la atención, que es el “nuevo coeficiente intelectual”. La atención -añade- es la capacidad para mantener la actividad que se está realizando en ese momento, ya sea cocinar una paella, hablar con otra persona o mirar a tu hijo. “Todos los seres humanos nacemos con una atención débil. Nos distraemos con rapidez, pero es algo que se entrena. A los hijos se les puede, y se les debe, enseñar a mantener la atención”, explica el autor de ‘Elogio de las familias sensatamente imperfectas’.

Dar ejemplo

El experto en educación no pretende demonizar el móvil y recuerda que es una herramienta fabulosa para muchas cosas, entre ellas, aumentar nuestro conocimiento. Sin embargo, también es un instrumento con alta capacidad de devorar el tiempo (y nuestra atención). Volviendo a los padres, Luri se pregunta qué ejemplo dan a sus hijos cuando, delante de ellos, se entretienen recorriendo pantallas compulsivamente. “¿Quién domina a quién? ¿Tú al móvil o el móvil a ti? Es importante recordar que todos los padres tienen el deber de dar ejemplo”.

“¿Qué ejemplo damos a los hijos cuando nos entretenemos recorriendo pantallas compulsivamente?”

Gregorio Luri Pedagogo

Consciente de que cada familia educa a sus hijos lo mejor que puede, el pedagogo insiste en que, respecto al uso-abuso del móvil por parte de los padres, da igual la edad de los hijos. Es algo a tener en cuenta tanto si son bebés de teta como niños de 10 años. Otra escena cotidiana de los parques es la de mujeres amamantando a sus hijos mientras miran el móvil. Luri recuerda que tampoco es un acto sin consecuencias porque para un bebé no hay nada más importante que los ojos de su madre y cuando deja de mamar “los sigue teniendo en su cabeza”.

Uso crítico del móvil

La pedagoga María Acaso no se muestra tan tajante como Luri. “Si vemos a un padre o una madre mirando el móvil en el parque con sus hijos nos parece mal. Pero si le vemos con un periódico o un libro de papel ¿nos parecería mejor?”, se pregunta con ironía. Luri responde que ojalá los padres leyeran en el parque más libros porque el libro “educa la atención y el móvil la dispersa”. En todo caso, la pedagoga sí que recuerda la importancia de hacer un uso crítico del móvil. “El problema no es la herramienta sino cómo la usamos. ¿La usamos para, por ejemplo, estar bien informados o para leer la vida de Belén Esteban?” Acaso subraya que si un padre o madre se pasa dos horas en el parque no habría mayor problema en usar el ‘smart-phone’ algunas veces. “Si está solo media hora quizá sí que sería bueno que estuviera en exclusiva para sus hijos”, recomienda.

“El problema no es el móvil sino cómo lo usamos. La solución está en hacer un uso crítico y marcar los tiempos”

María Acaso Pedagoga

Consciente de la adicción que puede suponer el móvil (sobre todo, las aplicaciones, donde los ‘likes’ de las redes sociales implican descargas de dopamina), la autora del libro ‘Art Thinking. Cómo el arte puede transformar la educación’ se muestra partidaria de marcar tiempos. En su casa, por ejemplo, se apagan los teléfonos por la noche y se encienden después de desayunar en familia (Acaso tiene dos hijas). “Cuando vamos al colegio, en el metro, tampoco lo miro. Es un momento para estar con mis hijas. Una vez que están en la escuela, lo enciendo. Así procuro darles ejemplo porque la educación del niño es el ejemplo que reciben de sus padres”, concluye recalcando que no hay que demonizar la tecnología sino convivir con ella.

Ladrón de tiempo

Padre de una niña de tres años, el escritor y articulista de temas de crianza Joan Antoni Martín Piñol comenta que está harto de ver en el parque padres y madres que miran compulsivamente la pantalla de su móvil. “No tienen pinta de ser cirujanos y estar asistiendo a una operación a corazón abierto”, ironiza. Piñol se ha propuesto con firmeza no apartar la mirada de su cría, incluso cuando habla con otros padres. “He visto demasiadas películas de sábado por la tarde en Antena 3 como para apartar los ojos de ella. Creo que puede pasarle cualquier cosa en cualquier momento”, comenta con humor.

El autor de ‘Harry Pater y el pañal filosofal’ -divertidísima y útil guía para padres primerizos- está convencido de que los niños deben saber que sus padres están con ellos y por ellos. “El móvil no puede ser un ladrón de tiempo. Si estás en el parque, estás en el parque. Y lo digo yo, que soy autónomo y muchas cosas de trabajo salen en cualquier momento. Pero creo que todo puede esperar 20 minutos, ¿no? Además, si es algo muy urgente te llaman”, resume Martín Piñol.

“Mi hijo mayor me reprochó que estaba todo el día enganchada al móvil. Para mí, fue una bofetada”

Catalina Echeverry Experta en crianza

En la misma línea se muestra Catalina Echeverry, autora del blog ‘Mamá también sabe. Crianza en la era digital’. En su opinión, es importante que los padres y madres tengan autocontrol con las nuevas tecnologías y se pongan pequeños retos, como no sacar el móvil en las comidas y cenas familiares y tampoco en el rato de parque.

Echeverry recuerda que ella misma se convirtió, sin quererlo ni saberlo, en una adicta a las notificaciones de las redes sociales. Ocurrió hace seis años, cuando montaba la web Conciliación real. “Mi hijo mayor, que por aquel entonces tenía ocho años, me reprochó que estaba todo el día enganchada al móvil. Para mí, fue una bofetada. A partir de ahí lo tuve claro”. La bloguera, experta en marketing digital, recuerda la importancia de no estar pendiente del móvil delante de nuestros hijos para prevenir problemas en el futuro. “Una vez convertido en adolescente, ¿con qué cara le vas a decir que no se pase todo el día con el móvil?”, concluye.

Font: El periódico

Olga Perada

20May2018

Amb el bon temps arriba un maldecap que molts pares tenien mig oblidat des de l’estiu passat. Tot i que no són una infecció parasitària excessivament perillosa, sí que són un malson per a aquells que els intenten treure dels caps dels seus fills.

Potser alguna de les següents informacions us ajudarà a conèixer millor aquests “amics” que ens acompanyen a tot arreu.

1. Per què només van als nens?

Per norma general –sempre hi ha excepcions–, els polls només s’instal·len als caps de nens de 10 o menys anys d’edat, quasi mai en adults. Això és perquè és a partir d’aquesta edat que la pell comencem a secretar un greix natural que no agrada gens a aquests insectes.

2. Els polls no salten. Viatgen igual que Tarzan

Al contrari del que molta gent pot pensar, per infectar-se cal que els caps es toquin entre ells perquè un poll “salti” d’un cabell a un altre. De fet, el que fa és passar d’un cabell a un altre de la mateixa manera que Tarzan saltava de liana en liana, però sense cridar. No són puces, són polls. Així que, alerta amb xiuxiuejar-se coses a l’orella, amb les abraçades, amb compartir gorra i fins i tot amb fer-se selfis en grup!

3. Van al cabell net. No és un mite

Els polls mengen sang, igual que nosaltres mengem patates braves. Ens agraden molt. I ens agrada especialment quan el plat, els coberts, la taula i els tovallons són ben nets. Doncs als polls, també. I a més els va millor per enganxar els ous a la base del cabell. En un cabell greixós es poden desprendre amb més facilitat. I prefereixen els cabells llisos. El cap dels nens s’ha de rentar amb la freqüència habitual. No pel fet de tenir polls s’ha de rentar el cabell amb més freqüència pensant que serà més higiènic. De fet, és al contrari. No eliminarem els polls, sinó que els estarem fregant els plats cada dia.

4. Ponen entre 5 i 10 ous diaris

Les llémenes son aquests petits granets de sorra que es veuen enganxats a la base dels cabells i que costa molt de treure. De vegades es pot confondre amb la caspa, però es pot diferenciar perquè la caspa marxa amb (relativa) facilitat. Doncs bé, si passem molts dies sense aplicar-hi el tractament, no només eclosionaran les llémenes i tindrem més polls, sinó que a més, els polls que ja teníem en pondran més i més. De fet, un poll només s’aparella una vegada a la vida i conserva l’esperma al seu interior, per anar-se autofecundant cada dia una miqueta i seguir ponent ous durant la seva vida, que pot ser de fins a un mes.

5. El tractament més eficaç: dimeticona

Donant per sobreentès que no raparem als nostres fills (a menys que es posi de moda), parlarem dels tractaments químics. Els tractaments convencionals contra els polls es basen en insecticida. Amb els anys, però, la majoria de les 3.000 espècies diferents de polls que es poden trobar s’han anat fent resistents a aquests productes. Per tant, si no els podem enverinar, els haurem d’ofegar. Cada cop en són més, els tractaments farmacèutics basats en dimeticona: una mena de silicona líquida que té textura oliosa i que embolcalla els polls d’una substància impermeable i no transpirable. T’imagines com ho passaries si t’emboliquessin per complet amb film transparent? Doncs això és el que senten els polls (ara que no et facin pena, eh?). D’aquesta manera, deixant-lo actuar el temps indicat, els polls es van asfixiant i perden la força per agafar-se als cabells. A banda, les llèmenes també quedaran estovades i sortiran amb més facilitat. El tractament, per cert, s’ha de repetir al cap d’una setmana (el temps d’incubació dels ous), per eliminar algun poll o llémena que hagi pogut quedar, abans no es reprodueixi.

6. Per què prefereixen estar al clatell i darrere les orelles?

Especialment el clatell. Perquè són els llocs més calentons, on sovint hi ha abundància de cabell, i són les ubicacions on els va millor per incubar els ous.

7. Hi ha espècies que viuen a la roba

Determinades espècies de polls no viuen aferrades als cabells, sinó a les fibres de la roba, i s’enganxen esporàdicament a qualsevol part de la pell humana per alimentar-se de la sang i tornar cap al teixit a reproduir-se i pondre els ous. Per això, el costum tradicional de rentar amb aigua ben calenta els llençols i les tovalloles no és un esforç en va. D’altres sí que viuen als cabells, però pot ser a qualsevol part del cos, com el pubis, les celles, la barba, el bigoti o les aixelles.

FONT RAC1
VÍCTOR ENDRINO CUESTA

15May2018

CONTE CONTAT, CONTE A DEIÀ

 

El foment de la lectura és multidisciplinar.

La literatura, els contes i els llibres maridats amb teatre, música, art, il·lustració, fotografía i gastronomía

L’Ajuntament de Deià i la Biblioteca Municipal Joan Graves ha volgut enguany realizar una jornada dedicada a la Literatura i els contes, com una aposta creativa del foment de la lectura i dinamització cultural de la villa de Deià.

“Conte contat, conte a Deià” es realitzarà el dia 20 de maig de 10 a 21: 30h al municipi de Deià.

El tema central d’aquesta celebració és la literatura, els contes i els llibres fomentant les diferents facetes culturals que caracteritzen el municipi de Deià i l’illa de Mallorca, com és el teatre, la música, l’art, la fotografia, l’escriptura, etc. Na Margalida Riutort, la nova bibliotecaria de la Biblioteca Municipal Joan Graves està convençuda que el foment de la lectura és multidisciplinar, per això ha orquestat una completa programació de carácter cultural, lúdic i festiu de qualitat, per residents, visitants i turistes, tots benvinguts.

Comptem amb un gran programa que realitzaran principalment veïns i entitats de Deià aprofitant la gran riquesa artística local:

· el grup BatukaDeià farà que comencem la jornada amb molt de ritme,

· Paradetes de les Artesanes locals i de L’AMIPA que vendran manualitats i coques,

· Decoració literària a càrrec de l’Escola Robert Graves,

· l’esdeveniment serà fotografiat pels joves del PIJ Deià Jove,

· Restaurants de Deià ens oferiran “Dinar Literari”,

· Hotels i establiments locals acolliran activitats com l’exposició de la il·lustradora Beatriz Colom,

· Contacontes realitzats pel grup de teatre Seregall

· un concert musical “Any Llompart” que unirà música clàssica i moderna amb poemes del gran escriptor Josep Maria Llompart llegits per na Cèlia Riba,

· la presentació del llibre “Deia Heydays” escrit per Oona Lind i Jackie Waldren

· i un posterior concert de jazz com a cloenda a càrrec de Martin i David Templeton.

Cal destacar també en el nostre programa la col·laboració d’icones de la cultura com és:

· el Bibliomòbil del Circ Bover,

· l’espectacle Conte Contat a càrrec de Pecata Minuta,

· la gran il·lustradora Nívola Uya que ens oferirà un taller creatiu,

· una interessant conferència sobre “Cuina popular a través de les rondalles mallorquines” a càrrec de l’escriptora Caterina Valriu,

· el gran espectacle “l’Ànima de Cabrera” a càrrec de Carlos Garrido Escènic on farem un recorregut imaginari a través del llibre “Viure a Cabrera” de la mestra deinaneca Francisca Sunyer (algunes d’aquestes activitats són subvencionades pel Programa Cultura en Xarxa del Consell de Mallorca).

· Emissora de ràdio i taller de xapes a càrrec de Món de Colorins!

· I per acabar parades de llibres de llibreries de Palma com Lila i els Contes, Drac Màgic, Quart Creixent, LLuna, Curolletes, etc.

Per finalitzar i perquè aquest dia es respiri una màgia totalment literària, s’ha convidat a tots els assistents a acudir disfressats d’escriptors o personatges literaris! Podran fer-se una foto al photocall realitzat per l’artista local Nina Hudson i qui ens l’enviï a biblioteca@ajdeia.net entrarà en el sorteig d’una panera de llibres (amb la col·laboració de Distribuïdora Rotger i Edicions Babylon) a la fotografia més original. El resultat es desvetllarà el 28 de maig al facebook de la Biblioteca Municipal Joan Graves de Deià.

Us adjuntem el cartell i el programa de l’esdeveniment “Conte Contat, Conte a Deià” el disseny ha estat a càrrec de Cris López, un artista local.

Confiem que us agradi la iniciativa i us preguem màxima difusió perquè tots tinguin un accés lliure a la cultura!
Per a qualsevol dubte estem a la seva disposició i els donem les gràcies per endavant pel seu temps.

21Mar2018

8 preguntas clave para saber si tu hijo tiene adicción a las pantallas

Si te preguntaran… ¿sabrías detectar en tu hijo una adicción a los videojuegos?, puede que respondas: ¡claro! Si te preguntaran… ¿y cómo?, seguramente responderías… ¡pues por el tiempo que le dedique a ellos! Y ahí está el error. Tendemos a pensar que la adicción de los niños a las pantallas está relacionado con el tiempo que pasan delante de ellas, y olvidamos que nosotros, nuestra generación (ahora padres), pasábamos horas y horas delante de la televisión (cuando todavía no teníamos tantas pantallas, claro), y que ahora como padres dedicamos más de dos horas al día a tablet y smartphone.

 

Pero entonces, ¿cómo saber si el tiempo que mi hijo pasa delante de las pantallas le está generando una adicción? De esta forma: descubre el truco para saber si tu hijo tiene adicción a los videojuegos o a la tablet. Estas son las 8 preguntas clave para saber si tu hijo tiene adicción a las pantallas.

Estas son las 8 preguntas clave para saber si tu hijo tiene adicción a las pantallas

El truco para saber si un niño siente demasiada dependencia por las pantallas lo encontramos en un reciente estudio elaborado por La Asociación Americana de Psicología (Apa-Psycnet) en donde se destacan ciertos signos de alerta que los padres deben tener en cuenta. Lo importante es detectarlos a tiempo. Lo sabremos contestando a estas preguntas (los psicólogos que realizaron el estudio se las plantearon a más de 200 padres y madres):
1. ¿Ha perdido su hijo el interés por actividades que no sean pantallas?

2. ¿Tienen problemas para dejar de jugar o consultar el móvil?

3. ¿Está pensando en su actividad preferida (videojuegos, tablet…) todo el tiempo?

4. ¿Es lo único que los pone de buen humor y se enoja de forma irracional cuando se ve obligados a apagar o desconectar?

5. ¿Su uso aumenta con el tiempo?

6. ¿Se escabullen o miente para usar pantallas?

7. ¿Interfiere con las actividades familiares?

8. ¿Causa problemas para otros miembros de la familia?

A todo esto debes añadir el tiempo que tu hijo pasa delante de las pantallas a la semana (o al día). Es válido para niños entre 4 y 11 años.

Para saber qué nivel de dependencia tiene tu hijo por tablet o videojuegos, suma las respuestas afirmativas y valora también el tiempo que tu hijo pasa delante de las pantallas. A partir de ahí reflexiona sobre la dependencia de tu hijo con tablet, smartphone o videojuegos. Si respondes sí a todas las preguntas, es evidente que tu hijo tiene un claro problema de dependencia.

¿Es o no es una adicción la dependencia de los niños a las pantallas?

Sin embargo, este mismo estudio pone en duda la palabra ‘adicción a las pantallas’. Aseguran que no está claro que esto sea una adicción, como sí lo son muchas otras que generan riesgos en la salud física y psicológica de la persona. El alcohol, el tabaco, la droga, crea adicción, por ciertos ingredientes que generan en el cuerpo una necesidad imperiosa de volver a consumirlos. Pero…. ¿los videojuegos? ¿Las pantallas? No es algo que se consuma de forma física. No son ingredientes que entran en contacto con nuestro cerebro. Es tal vez una dependencia ‘emocional’, no física.

Dentro de este estudio, los psicólogos entrecomillan la palabra ‘adicción’. En otras ocasiones prefieren utilizar el término ‘uso problemático’, en la medida en el que esa dependencia puede afectar sobre todo a la conducta del niño y a su relación con los demás.

Sea adicción o uso problemático, recuerda que a partir de 2018, la adicción o dependencia a los videojuegos pasa a catalogarse como enfermedad según la Organización Mundial de la Salud, quien ya se ha encargado de modificar su lista de enfermedades para acoger a esta reciente problema que puede llegar a afectar a un niño o adolescente a nivel emocional, de la conducta y psicológico (e incluso, en casos más severos, físicos).

Y recuerda que los videojuegos y las nuevas tecnologías no son malos: solo lo es el uso incorrecto que se hacen de ellos. Estas preguntas, por cierto, también serían válidas para los padres.

Font: www.guiainfantil.com
Estefanía Esteban

18Mar2018

Niños malcriados

Criar a un hijo no es fácil, educar a un niño tampoco. Cuando no se hace bien las consecuencias son niños malcriados con un carácter horrible, sin capacidad para gestionar sus emociones y, en general, maleducados.

Cuando hablamos de niños maleducados o malcriados debemos centrar la atención en las personas encargadas de su educación y su crianza, no en el niño en sí. Los niños son lienzos en blanco y van dibujando sus personalidades, hábitos, gustos y creencias con la base sólida que supone, o debería suponer, lo que los adultos responsables de su educación y crianza van haciendo y en las decisiones que ellos van tomando en lo referente al pequeño.

Muchas veces, y con la mejor de las intenciones siempre, cometemos errores en la educación de los niños que tienen consecuencias claras en su crianza. Es decir, nos autosaboteamos sin darnos cuenta y mandamos señales contradictorias al niño que, ante las distintas señales, acaba hecho un lío y, como consecuencia, actúa como le apetece sin tener una guía de comportamiento al sentir que ha carecido de ella, pese a que nosotros considerásemos que habíamos sido claros con la forma de actuar que esperábamos o queríamos de él.

Los niños pueden ser más o menos activos, más o menos trastos, con ideas más o menos locas, más o menos brutos pero, en general, un niño sano lo es todo y nada a la vez y es labor de padre el encauzar su energía de la manera adecuada, así como dotarle de herramientas que le permitan gestionar sus emociones y, también, una guía sobre comportamiento para que el niño sepa cómo deben comportarse y de qué manera dependiendo del lugar y la gente de su alrededor.

Sin embargo, cuando vemos un niño que pega, contesta o se pasa el día entero molestando a sus hermanos, amigos, padres… no nos damos cuenta de que el problema es de base, de la base educativa del pequeño, y que de poco sirve una regañina puntual si no se ataca el problema desde la raíz.

Dicho esto, es normal cometer errores, no somos máquinas perfectas y debemos adaptar la forma de educar a la personalidad de cada hijo, con lo que supone que, irremediablemente, nos vamos a equivocar en muchas cosas. Al final, lo que debemos tener en cuenta siempre es la necesidad de aplicar, con disciplina y coherencia, normas y estrategias educativas, evitando caer en errores comunes como los que os detallamos a continuación.

No regañes en público

Siempre hay que llamar la atención en el momento si estamos ante una situación de peligro, como cuando van corriendo por la calle sin mirar o empujan a otro niño hacia la carretera sin darse cuenta del peligro que conlleva. Sin embargo, hay que evitar regañar o disciplinar al niño delante de la gente. Cuando lo haces, ellos están más centrados en las personas de alrededor que pueden estar escuchando la regañina que en lo que les estás tratando de enseñar.

Cuando haya que llamar la atención al niño deberemos hacerlo en privado, en un sitio donde podamos hablar de lo que ha pasado sin que nadie nos oiga o vea. Si no podemos encontrar un lugar adecuado en el momento, entonces es mejor que brevemente les llamemos la atención y decirle que hablaremos después en casa. Y hacerlo, nunca olvidar que hemos dicho que lo hablaríamos más tarde.

No escatimes con las instrucciones

Le has dicho un millón de veces que no deje su chaqueta tirada en el suelo, así que ¿por qué sigue haciéndolo? Lo creas o no, probablemente no comprenda realmente lo que le estás pidiendo, después de todo, cuando le pides que se ‘comporte bien’ implica diferentes cosas dependiendo de si estamos en el parque, en el cine, cenando, en casa de los abuelos o en la de algún amigo. Por eso debemos hacer las instrucciones lo más específicas posibles, dile a tu hijo lo que debe hacer o lo que esperas que haga, por ejemplo, recuperando la situación anterior, deberíamos decir: “Por favor, cuelga tu chaqueta en el perchero cuando llegues a casa”, en lugar de lo que no quieres que haga: “no tires tus cosas al suelo”.

Sobornar al niño para evitar rabietas o conseguir algo rápidamente


Puede que te sientas tentado, de vez en cuando, con sobornar a tu hijo para cortar una rabieta o para que haga algo con rapidez. Esta estrategia funciona en el momento pero tiene consecuencias a largo plazo porque lo que estás haciendo es premiar un mal comportamiento, así que luego no te sorprendas si tiene rabietas simplemente para conseguir lo que quiere.

Los niños necesitan darse cuenta de que comportarse bien, ya sea esperar pacientemente en una cola del supermercado o ser amable con un amigo o hermano, no tiene un premio, sino que simplemente así es como se espera que se porten.

Desatender el hambre y la alimentación del niño

No puedes esperar que el niño se comporte bien si tiene hambre, ¡nadie puede!

El hambre dificulta la concentración y hace que los niños se porten peor. Los niños necesitan alimentarse bien para poder centrarse y escuchar. Por eso si ves que se porta mal es mejor que actúes de la siguiente manera: “He visto que le has quitado de las manos el juguete a tu hermano. Tienes hambre, ¿no es así? Hablaremos de lo que has hecho después de tomar la merienda”.

Esto es aplicable también cuando el niño tiene sueño (o cuando te pasa a ti, con hambre o sueño podemos excedernos o actuar con impaciencia con el niño).

Dar discursos y argumentos demasiado largos


Por supuesto que debes explicar a tu hijo porqué derramar agua sobre el perro ha estado mal pero sus travesuras no requieren de una conferencia de 40 minutos, además, probablemente te deje de escuchar a las dos frases. En su lugar explica brevemente por qué empapar al perro no ha estado bien y deja claro que no debe hacerlo de nuevo.

Volverse loco


Es difícil mantenerse tranquilo cuando el niño acaba de tirar por el wc tu reloj favorito pero gritar elimina la posibilidad de llegar a tu hijo. Los niños no pueden absorber lecciones cuando se les grita o se cierran en banda o se vuelven locos contigo y acaban también gritando. La mejor opción es hablar siempre con tranquilidad pero explicando qué no nos ha gustado y haciendo saber al niño que si continúa así o responde con gritos tendrá una consecuencia a la que deberá atenerse.

Tomarse las cosas como algo personal


Las razones para actuar de los niños son múltiples y muy variadas, no tienen autocontrol y aprenden a base de poner a prueba los límites. Necesitan tu atención para su desarrollo, no lo están haciendo porque no te quieran o no les gustes, simplemente están explorando cómo conseguir lo que quieren o de qué manera, ya sea esto cariño, helado o 5 minutos más de juego.

Si te tomas estas cosas a lo personal no te saldrá ser cariñoso y tendrá consecuencias en vuestro vínculo afectivo. Continúa dándole besos y abrazos pero hazle saber que, de la misma manera que tú no faltas al respeto a tu hijo, no permitirás que él te lo falte a ti.

Avergonzar o comparar al niño

 

Avergonzar al niño o compararlo con hermanos u otros peques nunca es una práctica educativa buena. Esto hace al niño sentirse resentido hacia el otro compañero e impide que pueda mejorar en su comportamiento. La disciplina se debe aplicar centrándonos en lo que cada niño hace bien y no en comparar actitudes, cuando lo hacemos de esta manera los niños mejoran sus actitudes y aptitudes y se relacionan con positivismo con los demás.

Sobrepasarse


Es fácil exagerar cuando estás enfadado o decepcionado con tu hijo pero para que la disciplina que aplicas sea efectiva el castigo o consecuencia debe ser proporcional a lo que han hecho, no al nivel de frustración que tú sientes. Cuando te sobrepasas con el castigo impuesto no solo estás siendo injusto sino que, además, presenta un desafío enorme llevarlos a cabo.

Para evitar castigos exagerados es bueno establecer unas reglas en casa con consecuencias lógicas si no se cumplen, así ellos sabrán qué pasará si las pasan por alto. Por ejemplo, hazle saber a tu hijo que si no vacía el lavavajillas cuando se le pide deberá hacerlo siempre antes de ver su serie favorita en la tele o la tablet.

Pasar cosas por alto

Que las normas se cumplan solo esporádicamente enseña a tu hijo que no es importante romperlas porque no hay grandes consecuencias. La inconsistencia hace sentir al niño que realmente tú no estás a cargo lo que les genera confusión. Si dejas que te dé una patada por diversión cuando estáis jugando para él implicará que también lo puede hacer cuando se enfada. Evita caer en esta trampa reconsiderando tus expectativas regularmente y cuando tu hijo no lo cumpla hazle saber que te has dado cuenta y aplica la consecuencia acordada para que entienda que todo acto tiene su consecuencia.

Font: www.serpadres.es
Bárbara de la Macorra

16Mar2018

Durante la niñez los niños se pelean, en muchas ocasiones se enfadan e incluso se llegan a insultar. No se trata de que esas conductas queden impunes o que no tengan consecuencias, pero tampoco se pueden confundirlas con el bullying. Para hablar de bullyng, tiene que haber un acoso continuado en el tiempo de un niño hacía otro. No se trata de una pelea puntual, normalmente, el agresor tiene un comportamiento provocador y de intimidación permanente.

Detectar si el niño sufre bullying

El bullying puede ser sexual, cuando existe un asedio, inducción y abuso sexual; puede tratarse de una exclusión social cuando se ignora, se aísla y se excluye al otro; puede ser psicológico, cuando existe una persecución, intimidación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas al otro; y puede ser físico, cuando se golpea, empuja o se organiza una paliza al acosado.

El acoso escolar tiene como escenario los centros educativos. Como se trata, en su mayoría, de un acoso invisible para los adultos, los profesores difícilmente tendrán conocimiento de lo que está sucediendo a través de los padres. El agresor acosa a la víctima en los baños, en los pasillos, en el comedor, en el patio, reservando sus acciones durante la ausencia de mayores. En algunos casos, el acoso sobrepasa las paredes del colegio, pasando a ser telefónico e incluso por correo electrónico.

Es importante que los padres mantengan siempre una comunicación abierta y positiva con sus hijos, y con el colegio, de esta forma, conseguiremos que los niños se sientan más seguros y puedan contar a sus adultos de referencia lo que les está pasando.

No obstante, conviene que estemos atentos si detectamos algunas señales en el niño:

1. Cambios en su comportamiento.

2. Cambios de humor, tristeza o irritabilidad.

3. Trastorno en el sueño. Que le cuesta más dormir y suele tener pesadillas.

4. Cambios en los hábitos alimentarios: comen compulsivamente, o les falta el apetito

5. Presentan síntomas psicosomáticos. Frecuentemente tienen dolores de tipo somático como dolor de cabeza o de tripa sin una causa orgánica que lo justifique.

6. Presentan señales físicas. Vigilemos en el caso de que aparezca de forma frecuente con golpes, o rasguños y diga que se ha caído.

7. Rechazo continuado al colegio. Cuando verbalice que no quiere ir al colegio, una y otra vez, especialmente en las tardes de los domingos.

8. Presenta problemas para relacionarse y se aísla. El niño protesta para no acudir a las excursiones o visitas culturales, no quiere relacionarse con sus compañeros y quiere ir acompañado a la entrada y a la salida del colegio.

9. Cambios en su rendimiento escolar. El niño puede empezar a desinteresarse por los estudios. Le faltará no solo interés como también concentración y atención.

Actitud de los padres frente al acoso escolar de su hijo

Si hemos detectado que nuestro hijo es víctima de acoso, lo primero de todo es no culpabilizarle ni a él ni a nosotros mismos, eso no implica ser peores padres. Es importante que el niño se sienta seguro y confiado en su casa, que haya un buen clima de confianza donde pueda desahogarse y contar que le pasa.

Otro paso fundamental será hablar con el colegio, en ocasiones pueden ignorar lo que ocurre porque las agresiones se llevan a cabo en ausencia del adulto.

Es importante que el niño cuente con habilidades sociales y con recursos, no solo enfocados a defenderse, sino a mostrarse más seguro. Que aprenda a ser asertivo, a ser capaz de decir lo que el quiere, lo que el piensa, sin imponérselo a los demás, y sabiendo que su opinión es tan válida como la de los demás.

Que aprenda a ignorar al agresor, que no le demuestre que le afecta llorando o enfadándose, sino que le pueda responder con tranquilidad y firmeza, diciéndole por ejemplo: “No, eso es sólo lo que tú piensas”.

Que sepa que no está solo y que siempre puede pedir ayuda.

www.guiainfantil.com
Silvia Álava Sordo-Psicóloga

15Mar2018

Ay… la hora de irse a dormir. ¡Lo que nos cuesta a los padres mandarles a la cama! Que si un ratito más de juego, que si un cuento, que si una canción… y el tiempo va pasando. Al final, aunque intentes acostarles a las 21 horas, terminan durmiendo a las 22.30 horas. No hay remedio.

Muchas veces me he planteado si no será demasiado tarde. O si tal vez yo insisto en acostarles demasiado pronto. Y aunque sé que cada niños es un mundo y no todos necesitan dormir exactamente lo mismo, he conseguido averiguar mediante diferentes expertos en la materia, cuántas horas deben dormir los niños según su edad. Y lo mejor de todo: a qué hora deben acostarse los niños en edad escolar según su edad.

Tabla para saber a qué hora deben acostarse los niños para ir a la escuela según su edad
A qué hora deben acostarse

No todos los niños necesitan dormir lo mismo. Depende de muchos factores. Uno de ellos, por supuesto, es la edad. Así, mientras que un bebé de 18 meses necesita dormir unas 14 horas, a un niño de 10 años le bastan con 9 horas. A partir de este dato, y de la hora a la que se tenga que despertar tu hijo, hemos elaborado una tabla orientativa para padres con dudas sobre cuál es la mejor hora para mandar a su hijo a dormir. Está basada en una tabla que en su día hizo pública el colegio Wilson Elementary School de Kenosha (Wisconsin, EEUU):

– Cinco años: Si tu hijo tiene 5 años, comienza la primera etapa escolar en primaria. Muchos cambios. En los primeros días tal vez esté más nervioso y caiga rendido mucho antes que de costumbre. O al revés… por los nervios no consiga dormir y tengas que ayudarle. Si se levanta muy temprano, a las 6 de la mañana, deberá acostarse a las 18.45 horas, o las 6.45 p.m, como prefieras. Sí, parece un imposible, es muy temprano, pero es la única forma de asegurarte de que duerme lo que debe. Si se levanta más tarde, a las 8, por ejemplo, bastará con que se acueste a las 20.30 horas.

– Seis años: A los 6 años, necesita quince minutos menos de sueño. Si tu hijo se levanta a las 7.30 horas de la mañana para ir al colegio, puede irse a dormir a las 20.30 horas.

– Siete años: Con siete años tu hijo necesita casi 11 horas de sueño para rendir de forma adecuada en el colegio. Intenta que duerma más de 10 horas. Aunque recuerda, que luego la actividad de cada niño durante el día es diferente, y sus necesidades de descanso, también. No te agobies si tu hijo con siete años no duerme más de 10 horas. Si le ves activo y feliz… ¡estará bien!

– Ocho años: Según los expertos, a esta edad los niños pueden dormir 10 horas y media. Pero mucho duermen menos. Siempre nos basamos en un promedio. Si tu hijo de ocho años se tiene que levantar muy temprano para ir al colegio (pongamos que a las 6.30 am), tendrá que irse a dormir a las 20 horas o 8 p.m.

– Nueve años: A partir de esta edad los niños ya necesitan menos horas de sueño, y eso que las exigencias académicas aumentan. Aún así, sigue siendo recomendable que duerman al menos 10 horas. ¡Haz el cálculo!

– Diez años: Sí, la edad en la que ya empiezan a sentirse ‘mayores’, también exigirán acostarse más tarde. Sin embargo, siguen necesitando cerca de 10 horas de sueño. Si tu hijo de 10 años se levanta a las 7 am para ir al colegio, debería ir a dormir a las 21 horas.

– Once y doce años: Ahora sí, tu hijo ya no necesita cumplir de forma rigurosa con esas 10 horas de sueño. Pero sí deben dormir más de 8 horas. Puede que con 9 horas de sueño les baste.

Ten en cuenta de que esta tabla tal vez te parezca irreal. En realidad, sería lo ideal, pero basta con que nos ‘acerquemos’ a las horas de sueño recomendables. Estas son entre 9 y 11 horas como mínimo para niños de entre 5 y 11 años. Si notas que tu hijo presenta síntomas de falta de sueño (somnolencia durante el día, excesivo cansancio, problemas de concentración…), revisa sus horarios para ir a la cama.

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Estefanía Esteban